Un domingo de agosto del año 2002, la familia Guerrero Molina, oriunda de la Provincia de San Juan, se alistaba para ir a los festejos del Día del Niño que habían preparado en una emisora radial del barrio donde residían. Sergio, de 13 años, jugaba en el fondo de su casa mientras esperaba su turno para bañarse. Cuando su madre fue a buscarlo, no obstante, el chico ya no estaba.

Desde entonces han transcurrido más de dos décadas y la pregunta sigue siendo la misma: ¿Dónde está Sergio Guerrero?

Quién es Sergio

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Sergio David Guerrero nació el 1 de octubre de 1988. Vivía en el interior de Villa Santa Rosa, en el departamento de Ullum, provincia de San Juan. Formaba parte de una familia muy humilde y numerosa. Su mamá, Antonia Molina, lo criaba sola junto a sus 10 hermanos.

Sergio tenía un leve retraso madurativo y asistía a una escuela especial. A pesar de su edad, era un chico responsable. Hacía pequeños trabajos en casas vecinas, como barrer veredas o limpiar zanjas, y con el dinero ganado ayudaba a comprar comida. Físicamente medía 1,30 de estatura, era delgado, tenía tez trigueña y cabello y ojos negros.

El dia de su desaparición

Todo pasó el domingo 11 de agosto de 2002. La familia se preparaba para ir a un festejo barrial con motivo del Día del Niño. Mientras la madre bañaba a los otros hermanos, Sergio estaba jugando solo en el fondo de su casa, que limitaba con una plantación de ciruelas. Él le pidió ser el último en bañarse porque quería seguir jugando con su gomera para cazar perdices.

Ese día vestía un jean azul, un buzo azul y amarillo con la palabra «Mickey» y zapatillas de cuero marrón.

Sergio Guerrero desaparecido en Ullum, San Juan
Sergio Guerrero. Créditos: La Nación.

Cuando Antonia terminó de bañar a los demás niños, salió al patio y lo llamó, pero Sergio ya no contestó. Ella revisó el lugar y encontró las huellas de su hijo adentrándose en el campo vecino. Fue la última vez que supo algo de él.

Investigación del caso

Si bien Antonia se preocupó por la ausencia de Sergio, decidió acudir igualmente al festejo por insistencia de los demás niños. Sin embargo, al poco tiempo se regresó, impulsada más por un mal presentimiento, y empezó a buscarlo en la casa. Al no contar con movilidad propia, vivir a más de 5 kilómetros de la comisaría y estar a punto de dar a luz, Antonia tuvo que esperar.

Horas después, el padre de Sergio se acercó a la vivienda con un ave herida para que el chico la curara, constatando entonces que no se encontraban juntos. Por insistencia de Antonia, el hombre se presentó a la comisaría para radicar la denuncia, pero no se la aceptaron. Le dijeron que debía esperar entre 48 y 72 horas para empezar a buscarlo. Recién el martes 13 de agosto, casi dos días después, un patrullero fue a la casa y comenzó la búsqueda formal.

Primeros rastrillajes y hallazgo de una pista que no fue investigada

Durante los primeros meses se armó un operativo grande. Policías, gendarmes, bomberos, vecinos, perros de rescate y hasta un helicóptero rastrillaron campos, pozos y el río San Juan. Los rastrillajes cubrieron un radio de 18 kilómetros a la redonda.

Zona de búsqueda de Sergio Guerrero en Ullum
Créditos: Diario de Cuyo.

En uno de estos rastrillajes, encontraron una zapatilla idéntica a la que usaba Sergio el día de su desaparición. Estaba cerca de un arroyo en una zona aledaña a la vivienda de su abuela paterna. Hubo versiones de vecinos que afirmaban haber visto a Sergio ese domingo en una capilla cercana donde se servía chocolate con facturas.

Ante esto, la madre descartó la posibilidad de un ahogamiento pues argumentaba que el arroyo no era profundo. Ella creía más bien que esa vía pudo usarse para trasladarlo fuera del departamento en dirección a la frontera con Chile, que está a escasas seis horas de la localidad.

Huella de la zapatilla que Sergio Geuerrero usaba el día de su desaparición
Créditos: Diario de Cuyo.

Pese a la relevancia del hallazgo, la Justicia nunca mandó a peritar la zapatilla ni a realizar cotejos de ADN para determinar con certeza si pertenecía al menor, convirtiéndose en una de las mayores irregularidades denunciadas por la familia.

Acoso por parte de las autoridades

A la par de las búsquedas de Sergio, la familia relata que Antonia fue sometida a un escrutinio intenso por parte de los uniformados. En esos cruces llegaron a acusarla de haber matado al chico, de haber arrojado su cuerpo a un pozo o de haberlo vendido.

Lastimosamente, poco a poco, los recursos para buscar a Sergio fueron disminuyendo. El juez le dijo a la madre que ya no había nada que hacer y el caso se paralizó. Cuando Antonia insistió en que a su hijo no se lo había tragado la tierra, el magistrado le respondió que él «no era mago» y la amenazó con ordenar un allanamiento en su propiedad.

Días después, mientras Antonia se encontraba fuera realizando algunos trámites, efectivos policiales de civil ingresaron a la humilde vivienda de adobe sin previo aviso. Al regresar, la mujer encontró toda su casa revuelta. Los agentes habían inspeccionado minuciosamente cada rincón de la propiedad, concentrando los rastrillajes en la letrina y en los pozos ciegos del terreno, sin hallar absolutamente nada.

Años posteriores

El tema volvió a tomar fuerza recién en 2019, cuando sus hermanos crecieron y empezaron a pedir en los medios que se reabra el expediente.

En 2024, tras el caso de desaparición de Loan Peña en Corrientes, la organización Red Infancia Robada (RIR) contactó a la familia Guerrero, buscando revisar la causa judicial por presuntas irregularidades y pedir que pase al fuero federal.

Además, Missing Children Argentina sumó a Sergio a su registro de búsquedas activas.

Teorías sobre su desaparición

Al inicio, la policía manejó tres hipótesis principales:

  • Escape por problemas familiares.
  • Un accidente en el campo.
  • Un secuestro.

La opción de que se perdió en el campo quedó descartada porque nunca hallaron su cuerpo en la zona. La casa familiar también fue revisada.

Familia de Sergio Guerrero. Créditos: La Nación.

La familia sostiene que alguien lo engañó y se lo llevó. Su madre también menciona rumores sobre «gente poderosa» vinculada a su desaparición, pero aclara que la Justicia jamás investigó esa pista. A día de hoy, no hay sospechosos identificados en la causa.

¿Tienes información sobre Sergio Guerrero?

Si tienes información que pueda ayudar a encontrar a Sergio David Guerrero, puedes comunicarte por estas vías:

  • Llamar al 911.
  • Llamar a la línea 134 del Ministerio de Seguridad.
  • Llamar a la organización Missing Children al +54 11 4157-3101.

Fuentes consultadas:

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