Niños desaparecidos

Bruno Gentiletti – Su rastro se pierde en un balneario familiar

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Corría el día domingo 2 de marzo de 1997, cuando la familia Gentiletti visitaba un balneario familiar llamado la Florida, ubicado en Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina). Era un lindo día de verano y querían aprovecharlo con los chicos para descansar y tomar el sol antes de volver a las actividades cotidianas. 

Sin embargo, en algún momento de la mañana, mientras los hermanos Gentiletti jugaban a orillas del río Paraná, uno de ellos, Bruno, desapareció. Desde entonces han transcurrido 22 años y su familia lo sigue buscando.

Quién es Bruno Gentiletti

Bruno Alberto Gentiletti era un niño de casi 9 años al momento de su desaparición; de piel clara, cabello castaño, ojos verde grisáceos, una cicatriz en el omóplato derecho y un problema leve de pronunciación (confundía la R con la D), que visitaba el balneario La Florida con sus padres, Claudio Gentiletti y Marisa Olguín, y sus cuatro hermanos María Belén, Martín, Franco y Gisela Gentiletti. 

Nació el 18 de junio de 1988 y era oriundo de Las Rosas (provincia de Santa Fe). Era el tercero de los cinco hermanos y, según relata su madre, le gustaba hacer dibujos y juntar objetos para fabricar cosas. 

El día de su desaparición

La familia se levantó temprano ese día para aprovecharlo al máximo en el balneario ya que querían celebrar el cumpleaños de uno de los chicos, Franco. Viajaron por la ruta 34 y estacionaron cerca de la rotonda. 

Los chicos mayores (María Belén y Martín) se metieron al agua junto con su padre; mientras que Bruno, Franco y Gisela se quedarían con su madre más cerca de la orilla.

Marisa recuerda que Bruno le dijo “Mami, qué agua sucia y yo no me traje los tapones”, en referencia al color marrón del agua del río y a que había sido operado recientemente de otitis secretoria y tenía que utilizar tapones en los oídos incluso para bañarse.

No transcurrió mucho tiempo entre la llegada de la familia al balneario y la desaparición del niño. Entre las 11:00 y las 11:15 de la mañana, Marisa empieza a llamar a los chicos para que se acerquen a comer unos sandwiches que había preparado. A su llamado solo acuden Gisela y Franco. Cuando les pregunta sobre la ubicación de Bruno, ellos le contestan que “se fue al tobogán”

Diez minutos más tarde, su padre Claudio fue a buscarlo al tobogán y no logró encontrarlo. Marisa recuerda que ese día no había mucha gente en el lugar pero que sí había 14 bañeros y, aunque se desplegaron rápidamente en el río para buscarlo, ninguno supo darle razón de su hijo Bruno. 

Su hermano mayor, Martín, recuerda que junto con María Belén empezaron a buscarlo pero el personal de la entrada del balneario les decían Bruno no podría haberse salido ya que los chicos no podían salir del recinto, cuando lo cierto era que ellos habían podido saltar una valla y entrar y salir continuamente sin supervisión

Su hermana María Belén indica que, al percatarse de la desaparición de su hermano, ella primeramente pensó que quizá se pudo haber ido a investigar los barcos porque “a él le gustaba mucho observar”.

Franco, su hermano menor, recuerda que estaba con Gisela jugando en una cama elástica cuando Bruno se fue al tobogán, y que al rato volvió diciéndoles que “una mujer y un hombre le habían dicho que estaba cerrado” y luego se volvió a ir. 

Las personas que se encontraban en el lugar les preguntaron cómo estaba vestido Bruno para empezar a buscarlo, y su indumentaria era tan sencilla como pantaloncito verde, sin remera y descalzo. 

Una vez que arribó el personal de seguridad, empezaron a buscar a Bruno en el río, con la idea de que quizás el chico se hubiese ahogado. Sin embargo, Marisa  Olguín desde el principio ha mantenido que esto no es posible porque a Bruno no le había gustado precisamente bañarse allí. “Ese día había gitanas en el lugar y a Bruno le había llamado la atención eso. Él era curioso y capaz que se fue para allá. No sé.”, rememoraba Olguín posteriormente.

“Fueron días y días buscándolo acá (en el río) a ver si lo encontraban y nadie lo buscaba afuera salvo nosotros”, sostiene también la madre del infante.

Desde esa mañana hasta el día de la fecha, la familia Gentiletti no ha vuelto a saber nada de Bruno. 

Desarrollo del caso

Tres meses después de la desaparición de Bruno, un juez ordena la reconstrucción de los últimos movimientos del infante en el balneario para determinar si podría ser plausible su ahogamiento. 

En una entrevista realizada a Marisa Olguín en el año 2008, ella afirma que a su hijo se lo buscó tan solo durante tres meses con la hipótesis de que se había ahogado, pero “Bruno estaba muy lejos del agua y no hubo otro tipo de búsqueda, salvo la personal y la de familiares y vecinos”

Entrevista a Marisa Olguín – año 2008.

Además de la hipótesis del ahogamiento, también se barajó la de un secuestro, aunque nunca hubo pruebas fehacientes para sostener ninguna de estas dos variantes. Su causa se caratuló entonces como “búsqueda de paradero” con el fin de activar su búsqueda en distintas ciudades, y también se habilitó un número de teléfono para que las personas pudieran aportar información, pero todo fue en vano. 

Para junio de 1997, a días del cumpleaños de Bruno, su padre Claudio Gentiletti declaraba: «Hasta el momento nunca estuvimos en una situación concreta de reencontrarnos con él, ningún dato fue firme».

Se sabe que se hicieron enormes esfuerzos para ubicar el cuerpo de Bruno en el río, llegando la familia incluso a solicitar los servicios de un rabdomante (persona que detecta la presencia de personas, agua, minerales, etc. a través de estímulos magnéticos percibidos con el uso de péndulos o varillas) para ubicar lugares en los que hubiera podido estar el infante, pero todos sus intentos fueron fallidos.

Tres años después de los hechos, la investigación fue archivada por el juez Correccional Edgardo Bistoletti debido a la “inexistencia de delito de competencia correccional”, es decir, falta de pruebas; dejando a la familia sin más herramientas para seguir con la búsqueda que las que podían proporcionarse ellos mismos y las organizaciones sin fines de lucro que se unieron a su causa.

En la resolución dictada por el juez Bistoletti, éste criticó el actuar de la comisaría 10, ya que dicha fuerza informó al juzgado sobre la desaparición del niño 48 horas después de los hechos, con lo cual “se perdió un tiempo importante en la investigación inicial”

Para Olguín, “Prefectura fue la única institución que hizo su trabajo: buscó a Bruno por cinco meses hasta que determinó que si se hubiera ahogado su cuerpo tendría que haber aparecido durante el tiempo en que buscaron”.

Al cumplirse 10 años de la desaparición de Bruno, su madre logró que su causa fuera caratulada como “desaparición de persona” para así evitar que quedara caratulada como “desaparecido con presunción de fallecimiento” porque su muerte nunca ha podido ser comprobada.   

Posteriormente, la organización Missing Children publicó una imagen de cómo se vería Bruno con 22 años.

Progresión de edad realizada al rostro de Bruno Gentiletti

Sin embargo, Olguín indica que hubo mucha tardanza en lograr este avance ya que al ella solicitarle al juez del caso la autorización para la elaboración de dicha imagen, éste firma la misma pero la envía a la Policía Federal de Buenos Aires. 

Los agentes de la policía federal le entregan siete bocetos del rostro de Bruno de mayor, algunos de ellos dibujados a mano alzada mientras que otros los realizaron entremezclando las facciones de sus hermanos. En este caso, Marisa Olguín indica que estos resultados fueron poco serios y no ayudaban en nada en la búsqueda de su hijo.

Bocetos del rostro de Bruno Gentiletti entregados por la Policía Federal

Pistas de interés

1. Posible víctima de turismo sexual

En 1997, varios meses después de la desaparición, Olguín indicó que recibieron una pista sobre el paradero de Bruno. La fuente anónima lo ubicaba en un campo de San Justo (Santa Fe). En dicho campo se alojaban europeos que venían a la ciudad a cazar patos, no obstante, ella señala que la realidad es que ese campo “formaba parte de un circuito de turismo sexual”

Al informar de esta pista a la policía, solo obtuvieron negativas y trabas como respuesta, ya que, al no tener un móvil, no podían ingresar a un recinto privado. Luego Olguín comentó que trascendió que dicho lugar era usado como puente para sacar a chicos del país.

2. Chicos NN en Argentina

Para marzo de 2006, saltó la noticia del hallazgo del cuerpo de un menor fallecido tres años antes atropellado por un tren en Banfield (Buenos Aires) y que no fue reclamado por nadie, por lo que estaba registrado como NN en la morgue de Lomas de Zamora,  y que podría tratarse de de Bruno Gentiletti. 

Su padre, sin embargo, desde que fue notificado de la noticia, indicaba que “hay algunos datos que coinciden y otros que no. Estuve cotejando con la gente del Ministerio del Interior los datos y hay una probabilidad muy incierta de que sea”. En agosto de ese mismo año se supo, tras finalizados los análisis de ADN, que no se trataba de Bruno. 

Claudio Gentiletti también llegó a comentar que había un cuerpo de un chico en Tucumán que tenía ciertas coincidencias con Bruno, pero que tampoco resultaría ser él.

Teorías sobre su desaparición

Posible secuestro y relación con otros casos de chicos desaparecidos

Marisa Olguín indica que en la época en la que desapareció Bruno, también habían desaparecido otros chicos en Argentina, pero todos eran casos aislados “y eso a la opinión pública no le llamaba la atención”

Estas desapariciones se venían dando en distintas provincias, pero todas tenían características en común pues, en palabras de Olguín, “era o  en parques o en balnearios donde había muchísima gente, y donde se perdía un tiempo precioso buscando como se lo buscó a Bruno: en el agua”. Para ella, estas desapariciones parecían armadas y ninguna de las circunstancias en las que se dieron eran casuales. 

Asimismo, señala que hubo contradicciones e irregularidades durante la investigación del caso, tal como la pérdida del documento de identidad de Bruno, su posterior aparición en extrañas circunstancias y que luego, más extraño todavía, el mismo haya sido robado del auto familiar. 

Difusión internacional del caso

Durante el año 2010, un grupo de vecinos de la familia Gentiletti viajó a Sudáfrica con motivo del mundial de fútbol de ese año y llevaron una bandera con la foto de Bruno y el eslogan “Argentina busca a Bruno Gentiletti” para exhibirla en las tribunas durante los partidos. Gracias a esta difusión internacional, Marisa Olguín empezó a recibir información sobre su hijo a través del correo electrónico.

Cartel similar al exhibido durante el Mundial de Fútbol 2010

Ella sostiene que, según la información recibida y las pistas que ella ha ido recopilando por su cuenta, su hijo ya no estaría en Argentina, tendría una nueva identidad y habría perdido la fluidez en castellano. 

En relación a la persona que se ha puesto en contacto con ella, Marisa indica que “tiene miedo, cargo de conciencia quizás, pero yo no voy a permitir que nadie tome represalias con él o ella. Yo le pido públicamente que se identifique conmigo o al menos me dé los últimos dos datos que me faltan”.

De estos datos faltantes, uno sería la nueva identidad de Bruno; el otro, posiblemente, su ubicación actual. 

Intento de secuestro de Marisa Olguín

En el año 2011, Marisa Olguín denunció que dos hombres la interceptaron e intentaron secuestrarla a plena luz del día. Sin embargo, logró escabullirse y se resguardó en una mueblería cercana. 

Según sus declaraciones, esta acción estaría vinculada a la investigación que está llevando sobre un amigo de la familia llamado Víctor Hugo Forgia, cuyo paradero se desconoce luego de haber estado ingresado en un centro de rehabilitación para marginados y adictos.

No obstante, su ex pareja y padre de Bruno, Claudio Gentiletti, expresó su incredulidad ante este hecho y señaló que Olguín “dice cosas que después se las cree ella misma, (pero) no creo que la hayan querido secuestrar, para nada”.

El caso  de Bruno actualmente 

Se han realizado marchas, convocatorias e incluso se han impulsado proyectos de ley que faciliten la búsqueda de chicos desaparecidos en Argentina y el entrecruzamiento de datos entre provincias para lograr la pronta resolución de los casos.

Oficialmente, el caso de Bruno Gentiletti se encuentra archivado, sin embargo, su familia lo sigue buscando. Su madre, Marisa Olguín, sigue recopilando información y utiliza las redes sociales como manera de mantener vivo su caso y lograr que su hijo algún día vea y logre reconocerse en las fotos que publica periódicamente. 

¿Tienes información sobre Bruno Gentiletti?

Si tienes algún dato o información de interés sobre este caso, comunícate con Marisa Olguín al teléfono (+54) 03471-454212, a las direcciones de correo electrónico molguin-brunogentiletti@hotmail.com y padresporlavidalasrosas@hotmail.com, o personalmente en Juan de Garay 867 – Las Rosas – Santa Fe – Argentina.

Fuentes consultadas: 

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  2. […] como se hizo en el caso de Bruno Gentiletti, la organización sin fines de lucro Missing Children envió una fotografía de Natalia Soledad a […]

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